Con cuatro algas chilenas producen innovador bioestimulante orgánico

Microlife Bio, es una herramienta orgánica cuya aplicación produce mejoras en el vigor, resistencia y calidad de la planta, además de mayores rendimientos a la cosecha. 

Cuatro algas pardas chilenas (Lessonia trabeculata, Durvillaea antartica, Lessonia nigrescens y Macrocystis integrifolia) son la base de un innovador bioestimulante lanzado por Biogram con el objeto de posicionarlo como un elemento de alta demanda por parte de los agricultores orgánicos y convencionales de frutales, hortalizas y cultivos.

Microlife Bio se obtiene mediante un proceso controlado de fermentación a bajas temperaturas de las mencionadas algas, lo que permite preservar la integridad y todo el potencial de los elementos activos presentes en ellas. El objetivo de Microlife Bio es estimular y fortalecer el desarrollo cualitativo y cuantitativo de una gran variedad de cultivos, y consecuentemente mejorar la calidad del fruto e incrementar los rendimientos a la cosecha.

“Esta tecnología no tiene precedentes en la industria de bioestimulantes o fertilizantes. Se trata de un proceso fermentativo que hace uso en parte de la flora microbiológica natural de las 4 variedades de algas, pero la mayor parte del desdoblamiento dirigido del sustrato se debe a la acción generada por microorganismos benéficos que se adicionan al proceso, los que liberan enzimas muy específicas en el desdoblamiento y producen grandes cantidades de metabolitos, también de acciones muy específicas.”, explica Eladio Armijo, gerente de Ventas de Biogram.

Genéricamente, los extractos de algas, calificados como bioestimulantes y potenciadores fisiológicos, aportan a los requerimientos agrícolas principalmente con fitohormonas, carbohidratos, aminoácidos y cantidades menores de macro y microelementos

De acuerdo a resultados obtenidos por agricultores que han estado usando Microlife Bio, su aplicación frecuente en dosis significativamente bajas, ha permitido respuestas muy positivas y que pueden considerarse diferenciadoras en comparación con otros extractos de algas comerciales, ya que se ha visto ventajas en cuanto al vigor de la planta, la calidad y el rendimiento a la cosecha.

“Microlife Bio -indica Armijo- entrega cantidades balanceadas de precursores naturales de las fitohormonas auxinas, citoquininas y giberelinas, que actúan a nivel del cultivo sin desequilibrios ni efectos colaterales negativos. Por esta razón se utiliza como promotor radicular para un mayor desarrollo vegetativo del cultivo, y también como estimulador del crecimiento de fruto, aplicado solo o formulado con otros bioestimulantes”.

La oferta de este producto tiene una respuesta positiva inmediata en la agricultura orgánica, siendo hoy el único producto en base a algas que posee la certificación JAS, sello de producción agrícola orgánica japonés, creado por el Ministerio Forestal, Pesquero y de Agricultura de ese país y requisito básico para exportar a ese mercado.

Los agricultores convencionales también están aplicando Microlife Bio en forma creciente porque con ello están disminuyendo sus mermas y recibiendo mayores retornos a la venta de sus cosechas.